Dinamarca busca gobierno en un escenario fragmentado tras las elecciones
Dinamarca intenta este miércoles formar gobierno tras la victoria sin mayoría de la primera ministra socialdemócrata Mette Frederiksen, con el partido centrista Moderados como árbitro de las negociaciones.
El bloque de izquierda de cinco partidos, incluidos los socialdemócratas, obtuvo 84 escaños frente a los 77 de la derecha y la extrema derecha, en las elecciones del martes.
Los Moderados del ministro de Relaciones Exteriores saliente, Lars Løkke Rasmussen, obtuvieron 14 curules que los convierten en la fuerza decisiva para formar gobierno.
Para los socialdemócratas fue el peor resultado desde 1903, aunque se mantienen como el primer partido del país, con 38 de los 179 escaños del Parlamento unicameral.
Frederiksen buscará inicialmente formar una coalición de izquierda con los centristas.
"La solución más realista es ver si es posible formar un gobierno que represente a los partidos que van de (la izquierdista) Alternativa de Franciska (Rosenkilde) hasta (los centistas de) Lars" Løkke Rasmussen, declaró la primera ministra el miércoles, en un debate entre dirigentes de distintas formaciones.
Frederiksen, en el poder desde 2019, dijo estar "lista para asumir la responsabilidad de servir otros cuatro años como primera ministra de Dinamarca".
Pero admitió que "no hay mucho que sugiera que formar un gobierno será fácil".
Poco antes, Løkke Rasmussen dijo que quería ver una coalición que unifique a la izquierda y la derecha.
"Lo más probable es, sin duda, que Mette Frederiksen siga como primera ministra", declaró a la AFP Rune Stubager, profesor de ciencias políticas de la Universidad de Aarhus.
"Pero sigue siendo incierto en la medida que Lars Løkke Rasmussen intentará alcanzar el cargo" por mucho que diga lo contrario, expresó Stubager.
- Largo proceso -
Por lo tanto, Dinamarca se asoma a unas largas conversaciones para formar un nuevo gobierno. En 2022, las negociaciones tardaron seis semanas.
"Es un proceso largo, lo que significa que no habrá gobierno y que será difícil aprobar leyes durante este período", lamentó Jesper Dyrfjeld Christensen, un ingeniero de 54 años.
Con 12 partidos en el Parlamento, el escenario político es particularmente fragmentado, pero Dinamarca está acostumbrada a los gobiernos minoritarios.
"En cierta medida, así funciona la política danesa: tienes un gobierno minoritario situado en el centro que, en algunos temas, forma una mayoría con la izquierda y en otros, mayorías con la derecha", explicó el politólogo Stubager.
El rey deberá entrevistar a todos los partidos representados en el Folketing, el legislativo danés.
Enseguida nombrará a un "investigador real" encargado de dirigir las negociaciones entre los partidos.
Según Stubager, esas conversaciones deberán centrarse en las cuestiones económicas, el sistema de pensiones, el medioambiente y la gestión de la inmigración.
El partido tradicional de extrema derecha, el Partido del Pueblo Danés, obtuvo 9,1% de los votos, para triplicar su número de curules.
No obstante, las tres agrupaciones antimigración alcanzaron en conjunto 17%, una cifra estable para la extrema derecha danesa las últimas dos décadas.
"Si las negociaciones se hacen entre el bloque de izquierda con los Moderados, la atención se centrará más en temas ecológicos que en la migración", comentó Stubager.
"Pero si los Moderados negocian con los partidos de derecha, la cuestión central será la migracion", acotó.
Las Islas Feroe y Groenlandia cuentan cada uno con dos diputados en el Parlamento de Copenhague.
Los feroeses renovaron a sus dos legisladores salientes, uno por cada bloque, mientras Groenlandia dio un respaldo masivo a la izquierda y a Naleraq, un partido que defiende una rápida separación de Dinamarca.
D. Wassiljew--BTZ