Víctimas del caso Al-Fayed acusan de negligencia a la policía británica
Veinte años después de haber sido agredida sexualmente por Mohamed Al-Fayed, propietario de los lujosos grandes almacenes londinenses Harrods, Isabella descubrió "con horror" testimonios similares al suyo, que dibujaban el inquietante panorama de un sistema de explotación de mujeres jóvenes.
Isabella —nombre ficticio a petición suya— cuenta que fue sometida a un examen ginecológico y que después la condujeron a una pequeña oficina donde Al-Fayed la agredió sexualmente.
Pero tardó tiempo en comprender que fue víctima de una extensa red organizada por el empresario egipcio, fallecido en 2023 a los 94 años sin haber sido nunca imputado, pese a las numerosas denuncias contra él.
Este año, el Ministerio del Interior británico acabó reconociéndola a ella y a otras seis mujeres como víctimas de trata de seres humanos.
Cinco de ellas, entrevistadas por la AFP, consideran que la respuesta de la policía metropolitana de Londres no está a la altura de un caso que implica a mucha gente.
"Alguien aprobó mi salario para ese empleo ficticio, alguien de recursos humanos lo validó y alguien del departamento de contabilidad también lo aprobó", afirma Isabella, que se ha unido a una asociación de víctimas llamada No One Above (Nadie está por encima de la ley).
- "Difícil de gestionar" -
Rachael Louw, contratada a través de un programa de formación de Harrods, también denunció ante la policía de Londres los abusos sufridos por parte de Al-Fayed y de su hermano Salah, en particular en la Costa Azul francesa.
Louw presentó denuncias en 2024 y 2025 y acusa a la policía de no haber investigado las ramificaciones del caso.
"No parecían receptivos a la idea de que era trata de seres humanos" afirma.
Joanna Brittan contactó a la policía en 2017. Afirma haber sido víctima a los 25 años, en 1990, cuando su empleador, el diplomático emiratí Ahmed Obaidly, socio del multimillonario, la envió a las oficinas de Al-Fayed en Harrods.
Sostiene que, durante una declaración prestada este año, un agente de la policía le dijo que la investigación, denominada Operación Cornpoppy, corría el riesgo de volverse "difícil de gestionar" si no se centraba en Al-Fayed y Harrods.
"Estuve a punto de estallar. La trata de seres humanos implica a más de una persona, y si la investigación se centra en un solo hombre, no llegarán a descubrirla", cuenta.
Este año, el Ministerio del Interior británico reconoció que Louw fue víctima de trata en Londres, en Oxted —localidad al sur de Londres donde vivía Al-Fayed—, en el hotel Ritz de París y en Cannes.
En julio, la policía reconoció que, inicialmente, "no estaba preparada" para afrontar la magnitud de los hechos.
Pero ahora asegura estar en condiciones de investigar "todas las posibles infracciones penales, así como el aspecto más amplio relacionado con trata de seres humanos".
- Más de 160 denuncias -
Hasta la fecha, 163 personas han denunciado ante la policía hechos relacionados con la explotación sexual vinculados a Al-Fayed.
Pero, según las mujeres entrevistadas por la AFP, otras posibles víctimas podrían dar un paso al frente si la policía ampliara su investigación.
Varias mujeres ya han afirmado haber sido agredidas en otras propiedades del multimillonario: en apartamentos londinenses, en el Ritz de París, en el club de fútbol Fulham o en sus aviones privados "Fayair".
La policía londinense también ha interrogado a siete personas sospechosas de haber facilitado los hechos, sin que ninguna fuera imputada.
La policía londinense también está en contacto con investigadores franceses especializados en la lucha contra la trata de seres humanos, que examinan las acusaciones contra Al-Fayed y su hermano Salah.
Por otra parte, un policía londinense y cuatro antiguos agentes están siendo investigados por posibles faltas profesionales en la gestión de las acusaciones contra Al-Fayed entre 2008 y 2013.
Pero Phil Brewer, exjefe de la unidad de lucha contra la trata de seres humanos de la policía londinense, sigue siendo crítico.
La policía londinense "parece seguir centrándose en incidentes concretos, en lugar de examinar una perspectiva más amplia", afirma.
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O. Petrow--BTZ