Al menos nueve muertos en Kiev por ataques rusos con misiles balísticos
Un nuevo ataque nocturno con misiles balísticos contra Kiev dejó nueve muertos, informaron este sábado las autoridades, en un momento en que el presidente estadounidense, Donald Trump, duda si autorizar a Ucrania la fabricación de sistemas Patriot para interceptarlos.
La defensa contra ese tipo de proyectiles, que son particularmente difíciles de neutralizar, es la "prioridad absoluta" para los dirigentes de la capital ucraniana, mientras Rusia intensifica sus ataques.
"Nueve personas murieron y otras 23 resultaron heridas tras un ataque ruso con misiles balísticos", escribieron los servicios de emergencia ucranianos en Telegram, actualizando un balance anterior de cuatro fallecidos.
"Se han registrado incendios y daños en cinco distritos de la capital", agregaron, entre ellos Solomianski, donde murieron dos personas y "un edificio residencial de cinco pisos quedó parcialmente destruido y se incendió".
Durante el ataque, un periodista de la AFP escuchó varias series de explosiones que activaron las alarmas de los vehículos estacionados en las calles.
La noche anterior, ocho personas perdieron la vida, entre ellas seis miembros de una misma familia cerca de la ciudad central de Krivói Rog. Otras dos murieron en bombardeos en Kiev y Poltava.
El presidente ucraniano, Volodimir Zelenski, afirmó que, según información preliminar, uno de los misiles usados era de fabricación norcoreana.
- "No hemos dado nuestro visto bueno" -
Trump, quien a principios de julio había expresado su disposición a autorizar a Ucrania a producir sistemas de defensa Patriot para contrarrestar los ataques con proyectiles balísticos rusos, volvió a matizar esa posibilidad el viernes.
Zelenski "quisiera tener sistemas Patriot y le gustaría tener (misiles) Tomahawk", explicó el magnate republicano durante una reunión de su gabinete abierta a la prensa el viernes.
"Estas armas son increíbles. Debemos tener mucho cuidado antes de permitir que alguien las produzca", advirtió, y aseguró: "No hemos dado nuestro visto bueno. Lo estamos discutiendo".
El mandatario había dicho el jueves al diario Financial Times que no estaba "seguro" de dar luz verde a Kiev para la producción de estos interceptores, los únicos capaces de derribar los misiles balísticos rusos.
Pero en un momento en que Moscú intensifica sus ataques, Ucrania los necesita urgentemente. La escasez se ha agravado desde la guerra que lanzaron Estados Unidos e Israel contra Irán a fines de febrero.
El jueves, Varsovia acusó a Moscú de ser responsable del lanzamiento de un misil que se estrelló en Polonia sin causar heridos, durante los ataques masivos contra Ucrania, mientras que la OTAN prometió "tomar todas las medidas necesarias para defender (su) territorio".
Por su parte, Ucrania intensifica los ataques contra ciudades rusas alejadas de la frontera, una campaña que, según Kiev, tiene como objetivo infraestructuras, en particular las petroleras.
B. Semjonow--BTZ