La huelga de hambre de familiares de presos políticos en Venezuela entra en su quinto día
La huelga de hambre de familiares de presos políticos en Caracas entró este miércoles en su quinto día, en vísperas de que el Parlamento venezolano retome el debate sobre una amnistía que expertos consideran limitada.
Bajo un toldo rojo, cinco mujeres, de un grupo inicial de 10, permanecen acostadas en colchones sobre el asfalto. Están débiles y apenas pueden ponerse de pie.
Una pizarra refleja la cuenta de las horas que suma esta protesta declarada el 14 de febrero.
La huelga es "hasta que mi cuerpo aguante", dijo a la AFP Narwin Gil, familiar de un preso en unos calabozos de la Policía Nacional en Caracas, conocidos como Zona 7. Piden "libertad para todos los presos políticos porque no son delincuentes".
La Asamblea Nacional no publicó aún la agenda de su sesión del jueves, aunque se prevé que retome el debate para aprobar la ley de amnistía que impulsa la presidenta encargada Delcy Rodríguez.
Rodríguez gobierna bajo presión de Estados Unidos, que capturó a Nicolás Maduro en una operación militar el 3 de enero.
El debate legislativo fue suspendido el jueves pasado al no llegarse a un acuerdo en un artículo que -como está redactado- no se traduciría en la libertad inmediata de todos los presos políticos.
"No estamos esperando ley de amnistía", reparó Gil, que insiste que su cuñado, José Gregorio Farfán, es inocente y nunca debió ser encarcelado. "Estamos esperando la libertad de nuestros familiares".
El médico Rafael Arreaza, quien fuera ministro de Salud entre 1996 y 1999, visitó a las huelguistas por la mañana. "Después de 100 horas sin comer las alteraciones en todo el organismo se manifiestan muy claramente", dijo. "Tuve que retirar una señora de la huelga porque presentó una crisis hipertensiva muy grave", añadió.
La propia Gil dijo que casi se desmaya. "Me puse muy fría, el corazón empezó a latir muy fuerte, pero mis compañeras de lucha me ayudaron y me estabilicé".
Arreaza explicó que negocia levantar la huelga de hambre a cambio de que se le permita entrar a la cárcel y evaluar el estado de salud de los presos políticos.
I. Johansson--BTZ