"Hijo mayor", o cómo honrar la memoria de la migración surcoreana en Argentina
Con su pelo corto rosa y sus ojos rasgados, Lila llama la atención entre los jóvenes que están bailando. Esta chica risueña será el hilo conductor para que la directora Cecilia Kang muestre en "Hijo mayor" sus raíces surcoreanas y la memoria de esta pequeña comunidad en Argentina.
Kang, con varios documentales a sus espaldas, trata en su primer largometraje de ficción un tema muy personal: sus orígenes surcoreanos.
"Hijo mayor", en competición esta semana en el festival Cinelatino de Toulouse (Francia), cuenta la historia de Lila, nacida en Argentina de padres surcoreanos, y cómo aborda su doble cultura en un lugar tan alejado del país de su familia.
A partir de sus recuerdos, también esbozará el viaje de su padre desde su Corea natal hasta Paraguay y luego a Argentina, donde acabará instalándose.
El filme se alimenta de "mis propias experiencias, mi propia memoria y lo que yo decidí robar, entre comillas, de la memoria de mi papá, de mi mamá, de mi hermana", explica a AFP la cineasta de 40 años, señalando sin embargo que no es autobiográfico.
- "Visibilidad" -
Esta película le sirve a Kang "para responder a la pregunta de ¿quién soy?", a la que inevitablemente le sigue la cuestión de dónde viene y para ello hay que ahondar en sus orígenes, sus padres, sus familias...
En "Hijo mayor", Lila se suma a una excursión con su padre y sus amigos para ir a pescar. En el tiempo que dura la salida, estos hombres mayores se divierten, comen y rememoran otros tiempos.
En algún momento, se dirigen a una pareja cercana, pero finalmente se quedan entre ellos, hablando en coreano.
"La comunidad coreana en Argentina, como cualquier diáspora joven, tiende a ser siempre más cerrada y más conservadora [...] como una reacción o una respuesta al desarraigo", cuenta la directora sobre esta minoría, mucho menos conocida que la población de origen italiano o español, por ejemplo.
Desde un país de procedencia tan lejano como Corea del Sur, "la única forma de poder conectarte y sentir que estás un poco en casa es siendo lo más coreano posible", comenta.
Para Kang, esta historia es también una manera de dar "visibilidad" a una facción de la sociedad que quizás no tiene una representación en los medios de comunicación masivos o en el cine en general.
Y aunque no es el tema principal del filme, la directora también esboza el racismo, presente en la sociedad argentina y a nivel más global.
"Es un tema tan actual aún en el día de hoy" que, según ella, la película contribuye a "moldear una sociedad en donde la diversidad pueda existir y sea plena".
- Única película argentina -
Kang es la única autora argentina de los 11 cineastas en liza en la categoría de ficción de Cinelatino, algo poco común teniendo en cuenta el peso de este país en la industria cinematográfica de la región.
"Que haya una sola película argentina habla claramente de lo que está sucediendo en la situación en nuestro país, en el cine en particular, pero no solo en el cine sino en la cultura, en la educación, en la salud pública, con los jubilados", advierte.
"Hay un gobierno que está justamente asediando con todo", afirma sobre la presidencia del ultraliberal Javier Milei y sus numerosos recortes.
"Estamos hablando de una película que habla de la memoria", dice emocionada Kang durante la entrevista, precisamente el 24 de marzo, Día nacional de la Memoria y la Verdad y la Justicia en Argentina, que remite al golpe de Estado de 1976 y busca generar conciencia colectiva para que estas dictaduras no se repitan.
"Es muy importante, hoy más que nunca, estar firmes y decir, estamos acá, existimos", insiste.
P. Hansen--BTZ